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La navidad, una fiesta sin fronteras

En Colombia, según datos de Migración Colombia, viven 1.717.352 venezolanas y venezolanos. De estas personas, 770.246 se encuentran regulares y 947.106 irregulares. Por esto, y evocando la unión, la empatía y la solidaridad que florecen en épocas de Navidad y de fin de año, el Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de USAID y ACDI/VOCA, junto a la Fundación Gratitud, Fenavi y la Secretaría de Integración social, llevó a cabo los banquetes navideños que tenían como objetivo integrar a los migrantes. Espacios en los cuales la ensalada de gallina crearon un espacio cálido para las personas provenientes de Venezuela en Suba, Ciudad Bolívar y San Cristóbal (Bogotá), permitiéndoles sentir la calidez de todo un país que los abraza e invita a compartir en estas fechas.

Uno de los invitados a la cena fue  Franyowuel Suárez quien dijo que ‘’igualdad, es una palabra que expresa estas actividades en las que Colombia nos incluye en sus celebraciones. En mi familia y cultura, diciembre es un descanso del año y un mes dedicado para los seres queridos. Por eso, estos espacios nos recuerdan que nuestros esfuerzos por sumar a Colombia, un país que nos recibió con las puertas abiertas, rinden frutos’’. 

Por esa razón, este tipo de eventos permiten a estas comunidades ser una sola y compartir un espacio cargado de tradiciones y enseñanzas, con el fin de buscar integración entre dos países, que como consecuencia de la crisis migratoria han tenido desencuentros a pesar de las miles similitudes que tienen entre sí. 

‘’Para mí es gratificante poder tener un espacio en el que consigamos compartir sin señalamiento por nuestra nacionalidad. Aquí nos sentimos en nuestra casa y sentimos el calor de la gente, somos bien recibidos y no hay barreras. A través de estas actividades dan a conocer que nos tiene en cuenta y nos integran como parte de su familia,  es muy chévere.’’ expresó, Gabriela Reyes, asistente al banquete.

En este encuentro, no solo se recibieron mensajes de apoyo por parte de los aliados, sino también mensajes de inclusión por quienes cumplen un rol importante en la sociedad frente a temáticas que harían sentir identificadas a las personas que asistieron a las Casas de la Juventud y compartieron un plato de comida navideño y generaron lazos de confianza.

Este fue el caso de Judy Monroy, embajadora de la Reconciliación de PAR de USAID y ACDI/VOCA, quien señaló: ‘’a través de mi perfomance, hablamos del respeto a la diferencia, ya que inicio con una apariencia masculina para que así en el transcurso de la presentación se note el cambio, esto permite que pueda interactuar con las personas y me cuenten qué vieron al inicio y qué concluyen con el final. ¿Por qué pensaron que yo era hombre? Así abrimos el espacio de pensar por cinco segundos frente a aquello que quizá juzgaron, para que tomen esos mismos cinco segundos para deconstruir esos imaginarios que tienen no solo hacia la comunidad LGBTI, afros o migrantes, sino hacia todas las personas e identifiquen la tolerancia. Por otro lado, ahondando en el fenómeno migratorio, en esta pandemia han reflexionado sobre si no existieran fronteras y, en realidad, los seres humanos solo fuésemos habitantes de un planeta en el que todos debemos tendernos la mano’’.

Los aliados formaron un papel fundamental, ya que buscando hacer realidad el sueño de difundir amor a través de acciones pensadas en las personas, cada uno suma y envía un mensaje de apoyo, como es el caso de la Fundación Gratitud que buscando la integración se unieron a gestores sociales que apoyaron a estos procesos donde se crean espacios de trabajos colaborativos con la comunidad migrante. Por esa razón, Daniel Suárez, director de gestión y proyectos, aseguró que, ‘’gracias a esta conversación que se generó alrededor de la ensalada de gallina, plato típico venezolano, el próximo año junto a los 60 asistentes se buscará trabajar en capacitaciones enfocadas en transformación social a través del arte y la cultura, que son el ADN de la Fundación. Este proceso será posible gracias a la conexión cultural que se generó en los banquetes’’.

Por su parte, laa Secretaría de Integración social de Bogotá también hizo presencia, con Paola Duarte, gestora de juventud en Suba, para quien ‘’la idea de estas actividades es  integrar a jóvenes migrantes, enviándoles un mensaje de amor y esperanza. Además, es importante que tengan claro que cuentan con la Secretaría Distrital de Integración Social, que les abrirá la ruta de oportunidades juveniles, para que los y las migrantes conozcan. Por otro lado, que las Casas de la Juventud son sus casas y allí pueden beneficiarse de ellas potenciando sus habilidades. Espacios sin fronteras donde no interesa su nacionalidad, raza, su orientación sexual, creencias, entre otras. Todas y todos son super bienvenidos’’.